Mientras hay vida, hay esperanza
Pasamos la vida esperando.
Espero que..., espero a.., espero hasta..., espero hasta que..., espero a ver si...
Toda nuestra vida es espera.
Mientras hay vida, hay esperanza.
Pasamos la vida esperando.
Espero que..., espero a.., espero hasta..., espero hasta que..., espero a ver si...
Toda nuestra vida es espera.
Mientras hay vida, hay esperanza.
Lo malo de los ciclos buenos es que son finitos; lo bueno de los ciclos malos es que no son infinitos.
Read more...Todo es falso, ni siquiera la realidad existe: si existiera, sería mucho peor y más dolorosa que lo que has conocido.
Considera una suerte que todo sea mentira, hasta esto que lees.
No me considero maniático, pero tengo atragantada esta expresión de "Adjunto te envío bla, bla, bla."
Gramaticalmente no será incorrecta, pero me suena... mal: dejémoslo ahí.
¿Acaso poner "Te adjunto X ...", "Te envío X adjunto" o "Te envío adjunto X" me hace parecer más simple, más llano, más "de andar por casa"?
No me importa: para esto quiero ser tan simple como sea posible.
Un amigo de uno de mis amigos está perdiendo la paciencia ¡y al precio que se ha puesto!
Es época de crisis, de futura recesión, de miedo y desconfianza. Nos llegan mensajes del tipo "el que tenga un duro que lo guarde", "los buenos tiempos han acabado", "esto va a ser muy largo", "jamás habíamos vivido algo así", etc.
El petróleo baja, pero la cotización de la paciencia sube. Y no nos podemos permitir perderla. Esperemos que se encuentre un rebote.
Un amigo de un amigo mío comentaba el otro día que la felicidad es como el alcohol en una fiesta con barra libre.
Podrás consumir toda la que quieras en ese momento pero, lamentablemente, no podrás envasar raciones de felicidad al vacío para consumirlas unos días, unos meses, o unos años más tarde, cuando estés apesadumbrado o la vida no te sonría tanto.
Hay que aprovechar la felicidad cuando llega al igual que, como decimos en La Rioja, hay que regar cuando pasa agua.
Sé feliz si las circunstancias te lo permiten y aprovecha el momento, que nunca sabes cuánto va a durar (a diferencia de la fiesta con barra libre).
Y mucho ojo: la felicidad, al igual que el exceso de alcohol en la fiesta de barra libre, puede obnubilar tus sentidos y hacer que percibas la realidad -si es que existe tal cosa- de una forma totalmente diferente.
Carpe diem decían, amigo mío, carpe diem mientras puedas.
No he vuelto, porque nunca me he marchado. No me he marchado porque nunca he estado.
Esto que lees es un fragmento más de una distopía, de los pensamientos enfermos e irreales de un enfermo irreal.
Pero sí, gracias al tiempo que me ha concedido el breve paréntesis de nubes e internet, he coleccionado en mi cerebro y mi libreta algunas píldoras que colocaré por aquí.
No hay nada como pensar cuando hay tanto en qué pensar.
A partir de un comentario de Miguel Arjona, profesor de estrategia de ICADE, esta mañana me he encontrado pensando en esto:
Al final todo es discutible, relativo y "depende". Pero parece claro que si nos rodeamos con gente con talento y se les dan los medios necesarios para desarrollar este talento, se generará creatividad; y si esta creatividad se encauza dentro de nuestra cultura empresarial y se utiliza para generar soluciones para los clientes y darles valor, habremos innovado.
Así que para innovar tenemos que dejar hacer (y pensar) a aquellos que tienen mucho talento, y verlo como algo positivo dentro de nuestras empresas.
Esta tarde he asistido a una conferencia sobre innovación que impartía Fernando Trías de Bes, coautor junto a Philip Kotler del libro Marketing Lateral.
En un momento de su ponencia, Trías de Bes indicaba que la innovación aplicada al marketing (el marketing lateral) consiste en un proceso que se divide en tres partes:
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